Me encantan los debates de apertura de mente. Esos que reflexionan sobre cuestiones tradicionalmente establecidas y que damos por hechas e inalterables. Sobre todo aquellos que consideran algunos hechos binarios. Los que dividen la realidad en dos dimensiones. Desde mi punto de vista, suelen ser simplificaciones o aproximaciones para describir la realidad. Al igual que la física clásica no era falsa, si no una simplificación superada por la relativista. Conceptos como la muerte binaria, son superados por conceptos como el info-death.

Hoy leyendo el artículo sobre la ministra digital de Taiwan he recordado un gran debate que suelo tener con amigos: El concepto de Binarismo y no binarismo sexual y las sociedades Post-Género.

Audrey Tang, además de una persona con capacidades intelectuales muy desarrolladas, nació siendo lo que tradicionalmente se considera como hombre y cambio de sexo. Ahora no se considera transgénero sino post-género, una persona que va más allá de las convenciones sociales de sexo y géneros.

Pero empecemos por el principio.

El Humano como resultado evolutivo involuntario.

El ser humano actual en su versión de especie Homo Sapiens, tiene unos 200.000 mil años de antigüedad. Esta especie ha sido el resultado evolutivo de millones de pequeños cambios y alteraciones genéticas aleatorias, que han llevado por unos y otros motivos, que la combinación de genes que hace nuestra especie se haya hecho con la hegemonía en el planeta. Podría haber sido de otra manera. Podría haber sido de mil maneras. Por exagerar e inventar, podría haber habido un cambio genético en algún momento que hubiera hecho a algunos tener bioluminescencia y que un eventual volcan más potente que el Eyjafjallajökull hubiera provocado una nube que cubriera todo el planeta y solo los seres bioluminescentes hubieran sobrevidido, proclamándose el “Homo Luminensis” como el amo de la Tierra.

A lo que voy con esta reflexión, es que el Homo Sapiens, nosotros, somos el resultado involuntario de un proceso que no hemos controlado. Somos así porque en las circunstancias naturales que hemos tenido y las variaciones genéticas que han sucedido, hemos sobrevivido.

Sin embargo, por primera vez (Que sepamos) en nuestro planeta, somos la especie que puede auto-evolucionarse.

Gracias a la ingeniería genética y a técnicas de edición genética como CRISPR (Video Explicativo) podemos probar cambios en nuestro ADN y ver que pasa. Por primera vez una especie puede evolucionarse a sí misma, y no tener que esperar miles de años a que mutaciones aleatorias en la naturaleza hagan el trabajo.

Todo esto, por supuesto, nos va a llevar a multitud de debates bioéticos, que seguramente irán mucho más rápido que la legislación.

Al igual que un chimpancé no puede entender todo lo que hacemos, porque su capacidad de procesamiento cerebral es menor que la del humano, nosotros no podemos llegar a entender lo que pensarán y debatirán los futuros seres que crearemos con mayor capacidad cerebral en el futuro.

binarismo-sexual

El sexo como elemento diferenciador de la persona.

Como bien explican en el blog conjuntos difusos, tradicionalmente hemos definido a las personas por un rasgo genético que ahora va a poder cambiarse y elegirse múltiples veces a lo largo de una vida, y que además es una linea continua donde hay diferentes niveles. No solo masculino y femenino.

Binarismo sexual es la afirmación de que hay dos sexos, que llamaremos A y B, y que A+B = 100 % de la población.

Esta afirmación está recogida en nuestro ordenamiento legal.

¿Con qué criterio se establece la asignación de cada persona al sexo A o al sexo B?

Ingenuamente, espontáneamente, podemos pensar que por la presencia en ella de genitales femeninos o masculinos, respectivamente (o viceversa).

Pero no es tan sencillo, porque existe, por lo menos, un segmento de la población, relativamente numeroso (alrededor de un 2 %) cuyos genitales son ambiguos y que, sin embargo, son asignados, de hecho y de derecho, en A o B.

Por tanto, el criterio de asignación es que todas las personas se distribuyen en A o B por decisión social, fundada sobre todo en la observación de los genitales externos, pero también en conveniencias prácticas. En general no es arbitraria, pero a veces puede serlo.

La lógica dice que una distribución de las personas reales (P) en un sistema binario (A+B=100) basado en última instancia en una decisión social, es voluntarista. Como no lo es en cuanto a P, cuya existencia multisexuada es independiente de la voluntad humana, el voluntarismo afecta al sistema A+B=100.

Esta conclusión resulta ya sorprendente para quien no haya reflexionado nunca sobre ella: ¡el sistema de los dos sexos, que parece tan natural, es un voluntarismo!

Podríamos de esta forma, como bien hace la ministra Digital de Taiwan, definir una sociedad Post-género, como aquella donde el género o el sexo no es un elemento diferenciador de la persona. ¿Ponemos en un DNI si una persona es rubia o morena? No, porque es algo que se puede cambiar y decidir voluntariamente.

En el futuro pasará lo mismo con el sexo. La elección y cambio del género sexual será una práctica incluso lúdica, intercambiable genética y funcionalmente un número ilimitado de veces en un futuro no muy lejano. Hoy quiero ser mujer, mañana hombre, al día siguiente hemafrodita, pasado quiero tener los dos sexos a la vez. Y esto sólo es a nivel genético-funcional. Pero, imagináos a nivel mental, en cerebros evolucionados lo que eso puede llegar a dar.

El sistema de reproducción actual, basado en la evolución y la necesidad de unión de gametos de (solamente) dos personas será evolucionada a una reproducción genética donde se podrá mezclar, elegir y diseñar el código genético de un nuevo humano con rasgos de muchas otras personas, o incluso diseño aleatorio y experimental. Pero no sólo previo al nacimiento. También podremos modificarnos genéticamente a lo largo de nuestra vida.
Se que puede parecer jugar un poco a ser Dios, pero aunque a algunos no guste, ocurrirá, porque es imposible parar la ciencia, la curiosidad y la investigación humana.
Sin duda un buen debate para tratar temas de legislación y evolución social de nuestra especie. La primera que puede autoevolucionarse.

En este artículo no he querido tratar temas que se intuyen que surgen de aquí como organización social, religión, moral, bioética. Es un simple ejercicio de introdución a un tema que muchas veces no tratamos y con el que nos enfrentaremos cada vez más en la sociedad.

 

 

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